El gusto por el pescado azul ¿a qué se debe?

El gusto por el pescado azul ¿a qué se debe?

El pescado azul, y en concreto la sardina, es un alimento económico con un alto valor nutricional, pero ¿por qué de este boom? En el post de hoy te lo contamos.

España es un país en el cual a su gente le encanta comer, disfruta comiendo e incluso se hacen rutas gastronómicas. Dentro de estas rutas se puede encontrar la Ruta de la Sardina, como bien se ha mencionado en otra entrada de blog que puedes leer aquí, pero ¿a qué se debe? Desde ya hace bastantes años que la sardina dejó de ser considerada un plato para pobres y pasó a formar parte de las cartas de los mejores restaurantes.

¿A qué llamamos pescado azul?

Gracias a sus excepcionales beneficios, el pescado azul se posiciona en la base de una dieta equilibrada. Sin embargo, no se sabe con exactitud qué es considerado pescado azul. Según la OCU, el pescado azul es aquel que tiene al menos un 5% de grasa, pero esta cantidad de grasa puede variar dependiendo del tipo de pescado.

Su rasgo físico más característico es la fisura en su aleta caudal, o también llamada cola del pescado. Con ella, consiguen nadar grandes distancias, incluso remontar ríos, como el salmón. De esta manera, nos referimos como pescado azul a: las anchoas, el atún, el bonito, la caballa, la sardina, el pez espada, el salmón, etc.

No todos son iguales: varían en tamaño, sabor, temporada de captura. Mientras que el pez espada o el atún son peces de gran tamaño, las sardinas o las anchoas caben en una mano.

Por otro lado, si hablamos de su temporada de captura, esta es igual de diversa que las variedades que lo componen. En cada estación, nos encontramos una especie que poder disfrutar. Por ejemplo, la temporada de la sardina es de julio a noviembre. Como ves, el grupo es muy variado y hay donde escoger. Así, ya no hay excusas para no consumir este producto. En cualquier momento del año, tienes una opción deliciosa.

Beneficios nutricionales

El pescado azul ya no tiene la etiqueta de “alimento de pobres”. En la actualidad, pese a seguir siendo un producto económico, se considera un producto de alta calidad por sus ricas cualidades nutricionales.

Y es que las modas cambian cada año. Antes se desaconsejaba debido a su alto porcentaje de grasa. Sobre los años 60-70, se eliminaba de las dietas de quienes sufrían problemas cardiovasculares o de tensión. Sin embargo, ahora es considerado el no va más. ¿Y cuál es su misterio? El omega 3.

La principal ventaja del pescado azul es la grasa. Contiene una grasa rica en ácidos grasos omega 3 esenciales, como el DHA y el EPA. La sardina, por ejemplo, tiene un 6,4% de grasa. Se recomienda consumirlo dos o tres veces a la semana. Y tiene muchos beneficios:

-          Disminuye un 30% el riesgo coronario.

-          Efectos cardiovasculares, como la bajada de la tensión arterial, reduce el colesterol sanguíneo y/o prevenir los infartos.

-          Además de los beneficios propios para cualquier persona.

También es fuente de vitaminas como la D, la A, la B1, la 12 y la 6. Además, es rico en proteínas y pobre en carbohidratos.

 

¿Y cuál es el peligro?

La contaminación llega de manera directa e indirecta al ser humano y el pescado azul es un ejemplo. La actividad industrial humana ha provocado la incorporación de mercurio en este tipo de pescado. Es cierto que no son los únicos, pero su aumento en este tipo de peces es notable.

La contaminación proviene de:

  • El vertido de residuos industriales en ríos y mares, siendo el Mar Mediterráneo y el mar Báltico, los más preocupantes. Al ser mares interiores, el movimiento de sus aguas está más limitado.
  • Los contaminantes son más solubles en tejidos grasos. Por ello, el pescado azul es más propenso debido al alto contenido de grasa.
  • Las variedades más grandes contienen mayores niveles de contaminación, ya que incorporan el de las más pequeñas que han comido. Por ejemplo, esto sucede con el atún, el cual se alimenta de otros peces de menor tamaño que sí tienen residuos tóxicos.

Lo que más preocupa a la sociedad es el componente del mercurio. Hay otro tipo de residuos tóxicos, como el PCB y sus derivados, pero estos no son tan importantes. La explicación del porqué el pescado azul es más propenso al mercurio es la grasa. Como ya hemos explicado, el tejido graso tiende a acumular estos residuos. Mientras que, en otros tipos, este residuo acaba en cabeza o vísceras, en el pescado azul se queda en la carne que nos comemos.

Entonces, ¿hay que consumirlo?

Las recomendaciones que se dan para el consumo del pescado azul se dirigen a afirmar la importancia de consumir este producto. Hay que tener en cuenta su valor de mercurio, pero nuestro consumo se puede adaptar:

  • Variando la ingesta de pescado azul. No solo comer atún, pez espada o merluza, sino también sardinas o anchoas. Es decir, mezclar los peces de mayor tamaño con los de menor, ya que estos primero son mas propensos a acumular la grasa en su tejido.
  • Tener en cuenta su origen. Hay mares más contaminados que otros. Mientras que el mar Mediterráneo tiene un alto nivel de contaminación, el Océano Atlántico, no. Por ejemplo, el bonito del Norte presentará menos riesgo. 
  • Limitar el consumo, pero no eliminarlo. Hay que ser conscientes del problema, pero no excluirlo de la dieta. Su rico valor nutricional muestra sus múltiples ventajas. Consúmelo con frecuencia, pero dándote cuenta de qué variedades están más contaminadas.

Una de las mejores formas de consumir el pescado azul es en conserva. En El Pescador de Villagarcía tenemos a tu disposición una amplia gana dirigida a todos los paladares; conserva todas sus propiedades, y es una manera diferente y rápida de consumirlo.  ¿A qué esperas para probarlo?

Publicado el: 24/08/2021 Noticias 0 480

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