El español está lleno de refranes y sabiduría popular relacionado con la comida: “pan vino y carne crían buena sangre”, “el aceite de oliva es armero, relojero y curandero”, “el buen alimento cría entendimiento”, etc. Por ello, no es muy difícil encontrar refranes cuya protagonista es la sardina. De hecho, en nuestro anterior blog os hablábamos del dicho de que las sardinas es mejor consumirlas los meses sin la letra “erre”.
Este refrán significa que cada persona va a buscar su propio beneficio, dirigiendo sus actos al provecho propio. Su origen se remonta al siglo XVIII, a los braceros andaluces que trabajaban de sol a sol. A menudo, su almuerzo constaba de un trozo de pan con una sardina asada en las ascuas. De esta manera, cada uno escogía la mejor ascua para asar la sardina. Los más rezagados a menudo se quedaban con las ascuas ya extinguidas, estropeando el almuerzo.
Este refrán es sinónimo de “a las duras y a las maduras”, ya que quiere decir que él que se aprovecha de algo y de las cosas agradables, también debe hacerse cargo de sus consecuencias aunque sean desagradables.
La sardina se alimenta mayormente de plancton, larvas y juveniles de peces, que abundan más durante los meses cálidos. Durante el verano, las sardinas tienden a sobrealimentarse, engordando y aportando más grasa, lo que se traduce en un mejor sabor y más “unte de pan”.
Esto significa que, si se piensa que no se obtendrá recompensa, mucha gente no realizará ningún esfuerzo. ¡Así que mejor darle sardinas!
Y… ¿conocías estos otros refranes sobre sardinas?
Ahora que comienza el invierno, una buena alternativa es el consumo de sardinas en conserva, que guardan todo el sabor y propiedades de este producto alimentario de primera calidad. Además, puedes disfrutar de otros matices gracias a su proceso de preservación, como la sardina ahumada, sardinas en vinagre o sardinas en escabeche.